Kripa, una novela que puede contar tu propia historia

Kripa, una novela que puede contar tu propia historia

Kripa no es un libro cualquiera. Ya desde el título se asoma un enigma que, dice su autor, solo se revela para quienes –página a página- se animan a ir leyendo una historia que puede ser la propia.

“Este libro te invita a ser sincero, lo más sincero que puedas, lo cual no es sencillo. Nos muestra gran parte de las características del tiempo en que vivimos, en el que necesariamente tenemos que generar una serie de ficciones, de estructuras, por más que no las hayamos querido”

“He podido ver, en base a una serie de personas que lo han leído, que realmente se convierte en un espejo del lector. Te está invitando a que seas el autor y hay una serie de cosas que van rompiendo estructuras inconscientes y proponiéndote que saques algo personal de la historia”, dice su autor.

Kripa es una palabra sánscrita, no tiene paralelo en castellano. Es la esencia que tienen en común los términos Grecia y Bendición.

Se trata de una novela existencial, firmada bajo el seudónimo “Las bondades del perfil bajo y el anonimato” y publicada por el sello editorial Noches Blancas.

Con un gran marco de público, tuvo su presentación en sociedad el pasado viernes 20 de febrero en el Pase Los Lapachos. Allí, su autor, Carmen Grbbot, Ana Figueroa y Luis Reyes fueron desmenuzando y analizando la obra que calificaron como un lindo desafío para el lector.

 

Entrevista con el escritor de Kripa

 

-¿De qué se trata Kripa?

La historia que la novela cuenta es una historia que sucede en un día, el 16 de enero, no aclara en principio el año aunque después va apareciendo, pero todo sucede en un día. Un día en el que el protagonista de la historia se despierta a la mañana en un ashram (monasterio) en India, y comienza con su práctica diaria, va donde está su maestro, le toca los pies y se queda con él.

Cuando se queda al lado de él comparten esos “minutos de simple soledad donde nada del universo pasa inadvertido y donde nada se lleva su atención”. En eso el maestro se levanta y le trae un libro que se lo asienta en el muslo. Allí el protagonista dice que siente una serie de cosas, porque hace tiempo no leía ni escribía, y que al comenzar a leer el libro advierte que el libro cuenta su propia historia. Muy pronto se da cuenta de que no solo cuenta su propia historia, sino que evidentemente está escrito por él. Esto lo sorprende, se frena, lo mira al maestro para que le diga cómo seguir leyendo eso que es imposible.

El maestro le da el método y ahí comienza a leer. Esto, que se cuenta al comienzo, adelanta toda la historia hasta el final: ya que él, al final del día, se da cuenta de esta historia no era para él sino para mí, para vos o para el que la leyera “por eso está ahora en tus manos”, dice el libro.

Así comienza la historia, que va de libro al que la lee y del que la lee al libro.

 

-¿Por qué como autor elegís firmar con seudónimo tu obra?

Kripa va proponiendo muchas cosas y rompiendo estructuras; y entre esas muchas cosas que propone, le propone al lector reconocerse como autor de este libro.

Es una de las cosas improbables sino imposibles que propone. Cuando algo parece imposible hay quitarle obstáculos. ¿Cómo voy a proponerle al lector que se reconozca autor de algo que ya tiene nombre y apellido?

“Las bondades del perfil bajo y el anonimato” es un aporte en ese sentido a esta historia y, al mismo tiempo, representa una frase que tiene cierta energía natural. En mi experiencia he conocido lugares mágicos y personas infinitas, transparentes, que no estaban escondidas, estaban ahí pero la mayoría de la gente no las veía. Personas que no hacían nada por llamar la atención ni por esconderse. Pero eso pasa porque no podemos ver algo que no estamos preparados para ver. Las bondades del perfil bajo y el anonimato es para mí una linda manera de expresar esa energía.

 

La realidad sin principio ni fin

Escrito a modo de novela autobiográfica, el libro es fruto de una experiencia personal del autor, que estuvo cuatro veces en la India por un período total de 26 meses. Esos viajes, que en realidad se convirtieron en viajes de autoconocimiento, le aportaron mucho a su desarrollo personal y a dar forma a esta historia.

“En esencia, de lo que Kripa habla es de ‘la realidad sin principio ni fin’ que es en esencia lo que somos. Eso no es algo que le pertenezca a un punto geográfico, no es algo que le pertenezca a una filosofía. Si hablamos de pertenencia, es algo que les pertenece a todos.

Esa realidad sin principio ni fin que sucede en todo momento y en todo lugar puede ser percibida; de estar de acuerdo se puede comenzar a sentirla; pero de ahí a vivirla por completo hay una diferencia, es un desarrollo, un entrenamiento.

 

¿Vos necesitaste ir a India para descubrirlo?

A ese entrenamiento lo podés hacer en tu casa, en la casa de otro, en Catamarca, en la India o en cualquier otro lado. ¿Cuál es la diferencia? La misma que hay si vos te entrenás para hacer natación con Meolans que si te entrenas en un lugar donde ni siquiera hay agua.

Hay lugares, en este caso India, donde han priorizado esta búsqueda durante años y años. Y si bien no tienen porqué tenerla más clara que cualquier otro, hay una cuestión en el tiempo que vale la pena reconocer. El aporte que India y los viajes me han hecho han sido muy interesantes, pero lo que encontré ahí no le pertenece a India.

 

-¿Cómo surge la motivación de plasmar esa experiencia en un libro?

Hasta el 2006, yo escribía todos los días, diferentes tipos de cosas, y especialmente escribía una especie de diario intimo en el que pretendía plasmar mi huella, más allá de que eso se publique o no. Ya entonces estaba latente una búsqueda existencial y una necesidad, casi secreta -porque sonaba hasta ridículo- de salvar al mundo.

Sucedieron una serie de cosas, viajo a India y, entre otras cosas, India me propone un despojo de costumbres: que renuncie a tendencias en pos de determinado fin y, entre otras cosas, dejo de escribir. Durante tres años y medio no escribí nada, por momentos tenía el impulso de hacerlo pero si lo hacía sentía que le quitaba pureza a la verdad. Luego retomé la escritura pero de modo esporádico hasta que en 2013, sucedieron una serie de cosas, comienzo a escribir con mucho impulso y empiezo a ver relación entre unas y otras cosas que escribía y, en determinado momento, veo que iba tomando forma de libro.

El grueso del libro se escribió en cuatro meses, estando en Catamarca. Esa es la parte más tangible y concreta del proceso. La otra cara, más rara, está plasmada poéticamente en el libro, al que decir que el libro me toca el muslo, lo comienzo a leer y me doy cuenta de que es mi propia historia y que está escrito por mí.

 

-¿Qué te llevo a decidir publicarlo?

Uno de los últimos capítulos del libro expresa uno de los motores que me han llevado a publicarlo: que tiene que ver con algo muy simple que es una especie de deber trascendental, que a veces está ligado al deber social y a veces no, un deber que tienen todos los seres humanos, no hace falta ni siquiera traducirlo, ese deber en cierto modo es lo que me lleva a publicarlo y a moverlo.

Ahora, además de distribuirlo, a través de la editorial, en distintos puntos del país y en otras partes, estamos viendo la posibilidad de traducirlo al inglés. Mi pretensión era publicarlo, que salga, que esté y moverlo. Pero para con el lector yo realmente no tengo muchas pretensiones. No pretendo que nadie en particular lo lea. Uno lee un libro hasta que lo siente. Creo que con este libro y con cualquier otro, el lector debe hacer lo que sienta, y leerlo hasta donde sienta.

 

-Decís que Kripa termina convirtiéndose en un espejo para quien lo lee. ¿En qué sentido?

“Dependiendo de la sinceridad del lector, Kripa es capaz de sacarle la careta a cualquier persona, incluso a aquel que cree que ya se la sacó; e incluso a aquellos que se esconden en la excusa del ‘a mí no me importa’. Vos podés cerrarlo y no leerlo más, pero si seguís leyendo te vas a ir sacando caretas hasta que el final quedes sin careta”, dice su autor.

De modo más poético lo expresa en la solapa del libro: “A veces el libro más sincero suele ser el más confuso ya que no estamos acostumbrados a la verdad. Quien no me conoce no me conocerá hasta que conozca su verdadera identidad, escondida por sí mismo”.

 

-Si tuvieras que ubicar a tu libro en las estanterías de una librería, ¿dónde lo ubicarías?

Este no es un libro sagrado ni de desarrollo puro. Tampoco tiene nada que ver con los libros de esoterismo y autoayuda. Es una novela, creo que las librerías tienen que ubicarlo en el estante de las novelas, después el lector decidirá dónde lo ubica en su biblioteca.

Hay gente que compra un libro esotérico o de autoayuda y se dice ‘tengo la fórmula para ser feliz’, para iluminarme, para lo que sea. En realidad, solo tiene algo para entretenerse.

Kripa es una novela en cierto modo autobiográfica. Todo lo que cuenta es una historia real, absolutamente cierta. Eso puede creerlo el lector o no, como todas las cosas. Y al mismo tiempo le está recordando al lector, una y otra vez, que tenemos esa tendencia a engañarnos, a mentirnos, a ponernos excusas. Por eso puede ser por momentos dolorosa. O incómoda.

 

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