Yo Soy ISAC

Yo Soy ISAC

Me llamo Celina Galera, soy una artista catamarqueña que desde hace años elige trabajar y producir su obra plástica, literaria y musical en la provincia.

Además, soy también docente de artes en el Instituto Superior de Arte y Comunicación ISAC, espacio donde, a lo largo de 20 años de trabajo, me he ganado el sustento; transité mi vida hacia la adultez; desarrollé mi pensamiento en los valores más poderosos; las relaciones más fuertes y duraderas; proyecté mis sueños, aspiraciones; expresé mis ideas, mis amores y pelee mis luchas. En ese contexto, no es la primera vez que escribo para un diario. A lo largo de los años publiqué  numerosos artículos sobre cultura y educación artística, para expresar a través de mi propia voz o la de un conjunto, la mirada apasionada y convencida respecto de alguna cuestión en debate, aunque debo reconocer que muchas de las veces también en defensa de alguna causa tristemente perdida.

En esta oportunidad, hablo por mí misma, me hago cargo de mi irreverencia, aunque sé que represento las ideas de unos cuantos, colegas, alumnos, familiares, amigos. Pero no quiero expresarme al respecto de los hechos que son de público conocimiento, vinculados al cierre de dos carreras de nuestro Instituto y por lo cual nos hemos mantenido en asamblea permanente y reflexión durante semanas. No quiero referirme respecto del cierre de la Tecnicatura Superior en Dibujo Artístico (única oferta existente en la provincia, además de los profesorados), de la cual soy docente y he sido diseñadora curricular en su momento. Es claro que sobre esta realidad ya mucho nos hemos manifestado, defendiendo nuestra postura a través de todos los medios posibles. Sé que nada de lo que pueda argumentar al respecto del daño que se ha producido va a tener el alcance ni el poder necesario, frente a la última palabra de un funcionario que para hacer cumplir su decisión, no duda en manipular información sobre la invalidez de los títulos – que en todo caso de su propia gestión dependen- así como reduciendo datos reales en cuanto a la matrícula e inserción laboral existente.

Sí en cambio quiero contarles el por qué es preciso defender los espacios aún no perdidos, enumerando lo que aprende un joven cuando elige estudiar artes en el ISAC. En tiempos en los que la institución está siendo juzgada y reconociendo el valor de mis propios alumnos, los cuales me enorgullecen cada día, vengo a  apoyar su elección una vez más, enumerando sus logros.

Porque cuando los veo llegar como ingresantes, seguramente sin las grandes aspiraciones que los de otras carreras con “mayor inclusión en el mercado laboral”, sabiendo ciertamente que no se van a volver ricos, ni famosos, ni poderosos, con sueños que pasan por otro lado, más humildes y sensibles, basados en una necesidad profunda que se llama vocación. Aspirando encontrar su lugar, expresar sus gustos e ideas, y trabajando a diario para crear y transformar su propio contexto y de quienes los rodean, entiendo nuevamente que esto es valioso.

Ellos se esfuerzan, transitan y aprenden, y cuando se reciben llegan grandes. Mejores personas, menos prejuiciosos, llenos de valores e ideales, curiosos, atentos, laboriosos, con respeto del oficio, con respeto hacia el diferente, hacia el ambiente; abriendo nuevos canales para la comunicación, sabiendo muchos lenguajes, con ganas de enseñar, de mejorar cada día. Salen sin dudas, siendo indispensables para esta sociedad.

Algunos tendrán suerte y enseguida conseguirán trabajo, otros no lo sé. Pero como también aprendieron a luchar saben que no todo va a ser fácil. Tendrán que ganar su espacio de expresión y participación dentro de la cultura y del arte de la provincia, todavía en construcción.Tendrán que ganar su espacio dentro de la propia escuela donde suelen ser menospreciados frente a las grandes asignaturas. Deberán hacer respetar sus espacios ante las directoras de escuelas que suelen creer que solo existen para armar bonitos actos escolares.Tendrán que ganarse el interés de sus alumnos y derribar prejuicios e imaginarios de desvalor heredados por generaciones. Tendrán que explicarle a sus familias; a sus pares; a los otros… a los que a veces no entienden por qué para algunos de nosotros es tan importante.

De cualquier forma, me comprometo a seguir acompañándolos, trabajando en lo que creo, apoyando la Educación Artística, la producción de saberes y bienes culturales, la formación de personas más sensibles, críticas y lúcidas que no se dejen llevar por las decisiones de la masa. Lo mismo que quiero para mis hijas, lo quiero para ustedes que eligen estudiar artes en Catamarca. Para que no tengan que migrar, sostengo mi compromiso y mi fe en el ISAC incluso en tiempos de descrédito. Porque como muchos otros, Yo soy ISAC.

Foto: El Esquiu.com

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