Ocaso, muestra fotográfica de Mario Folquer

Ocaso, muestra fotográfica de Mario Folquer

En el Museo de Bellas Artes Laureano Brizuela (San Martin 316) expone su primera muestra individual el fotógrafo Mario Folquer, titulada “Ocaso”.

“Ocaso” es un trabajo documental que exhibe retratos de personas ancianas. Esta serie de fotografías, contó su autor, surgió a partir de un poema que su abuela escribió al cumplir 80 años.

La idea tiene también como punto de partida un taller de de fotografía documental con Valerio Bispuri que el fotógrafo realizó hace unos años donde, como práctica, debía seguir a un personaje durante dos días y fotografiarlo en sus actividades cotidianas. Allí pudo concretar una idea que tenía desde hacía un tiempo, que es recorrer los geriátricos y retratar a los ancianos que allí residen.

“El tema de los ancianos me moviliza bastante, y por eso me interesaba retratar lo que ellos viven, sus rostros, incluso las ausencias que sufren, y cuando le mostré mis fotos a Bispuri me incentivó a que siguiera con eso, porque me dijo  era muy fuerte lo que transmitía, que hablaba mucho y que no lo deje inconcluso”, recordó el artista.

Pasaron los años y el joven fotógrafo siguió recolectando imágenes de ancianos, incluso en los viajes que realizaba, siempre con el poema de su abuela en la mente.

“Muchos de esos retratos recolectados durante años se podrán ver en esta muestra, donde además habrá un rincón vintage, con objetos que pertenecieron a mi abuela, como un reloj que me llamó la atención desde muy chico”, comentó el Folquer.

La entrada es libre y gratuita, y se puede visitar hasta el 7 de octubre.

 

El poema 

“Ocaso de la vida, belleza del Sol poniente,

tiene luz y tiene sombras,

tiene grises y rojo ardiente.

Si hay juventud en el alma,

el ocaso, no es ocaso,

está vivo, está vigente,

es tiempo de dar y de entrega,

sin mezquindad ni egoísmo,

porque el paso de los años

sublima lo que sentimos.

Es tiempo de pedir también,

más comprensión y dulzura,

porque es cuando más se necesita

del calor de la ternura.

Tiene belleza y encanto

y se la suele encontrar, en algún dulce mirar

con profundidad de tiempo.

En la mano rugosa que acaricia

calmando dolor y llanto

con la suavidad de una brisa.

En palabras susurrantes

preñadas de sabiduría,

de experiencias adquiridas

a lo largo de la “mira”

que quieren ser entregadas,

que quieren ser transmitidas,

que quieren ser compartidas

como enseñanza de vida.

Es época de cosechar

lo que se supo sembrar

en el largo caminar…

Si cultivaste maleza,

maleza recogerás.

Si supiste esparcir bien las semillas,

abonándolas con fe, esperanza y caridad,

y con otras tres virtudes mas

de humildad, bondad, comprensión,

seguro es que podrás percibir y gozar

del perfume de la flor…

El ocaso de la vida,

belleza del Sol poniente,

tiene luz y tiene sombras,

tiene grises y rojo ardiente…” 

 

 

 

 

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