Potestad, un teatro que aborda el drama de los hijos apropiados

Potestad, un teatro que aborda el drama de los hijos apropiados

Este sábado 14 de julio a las 22 hs, en el Teatro Calchaquí (Sarmiento 450) habrá una función especial de la obra “Potestad”, de Eduardo Pavlovsky , presentada por la compañía de Teatro La Granda de Mar del Plata con la interpretación del actor de trayectoria Internacional Hugo Kogan y con la dirección de Roque Basualdo.

La Cooperativa “El Taller” orgullosamente presenta al público catamarqueño, esta obra que ganó tantos premios internacionales y se presentó en festivales de teatro de España, Alemania, Chile, Colombia, Bolivia, Uruguay, Venezuela, Canadá, y a lo largo de nuestro país, entre otros países, donde ganó premios tales como mejor actor protagónico, en el Festival internacional de Teatro en Quebec, Canadá.

También recibió el Premio José María Vilches por la denuncia siempre valida y necesaria acerca de los crímenes cometidos por la ultima dictadura militar y por mostrar al mundo una problemática argentina y memoria de un pueblo.

Fue ganadora del premio Estrella de Mar al mejor espectáculo Unipersonal de Drama, entre tantos otros premios conseguidos a lo largo de su larga trayectoria, siendo su protagonista declarado Ciudadano Ilustre por el honorable Consejo Deliberante de General Pueyrredón por su trayectoria, por su aporte al teatro independiente y por esta obra.

Esta obra plantea la apropiación de los niños en la época de la dictadura.

“…. Nuestro país ha sufrido durante la dictadura una de las patologías sociales más graves y difíciles de diagnosticar. No había antecedentes en la psiquiatría mundial de este nuevo fenómeno social. Un grupo de hombres y mujeres se dedicó a raptar niños ajenos como producto del “botín de guerra”. Una nueva secta de hombres “normales” se dedicaba a raptar los hijos de militantes caídos durante la represión, asesinando a los padres y cambiándoles la identidad original por otra. No sólo asesinaban o eran cómplices directos de asesinatos, sino que además justificaban los raptos con una nueva ética. Eran los nuevos “papás buenos”, los “salvadores” de niños del “infierno rojo”.

El fenómeno de los raptos de niños nos hizo famosos en todo el mundo, siempre alguno de ellos es “noticia” cuando son descubiertos por la implacabilidad de una “ética opuesta”: la de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo y de las organizaciones de los derechos humanos.

Nunca imaginaron que iban a ser perseguidos hasta el último de los rincones del mundo para “rescatarles” sus nietos robados. es que no conocían el código de la “ética opuesta”.